El problema
Tengo cientos de juegos que nunca voy a jugar. No soy el único: la industria está diseñada para que compres, acumules y pases a lo siguiente, no para que disfrutes lo que ya tienes. Las apps de tracking que existen no ayudan mucho — te avisan del próximo lanzamiento, te recomiendan lo nuevo, pero no resuelven la pregunta que de verdad me hago cada noche: ¿a qué juego hoy, de todo lo que ya tengo?
Esa pregunta fue el punto de partida, antes incluso de que existiera Backlog tal como es ahora.
La primera idea: un recomendador estilo Akinator
Mi primer prototipo no fue una app de gestión de backlog. Fue algo mucho más pequeño: un recomendador que instalé directamente en mi Steam Deck.
La mecánica estaba inspirada en Akinator: en vez de darte una lista o pedirte que filtres por género, te hacía elegir entre dos juegos de tu propia biblioteca. Cada elección partía el resto de las opciones por la mitad, hasta llegar a un único juego. Nada de scroll infinito ni de parálisis por análisis — solo decisiones binarias, rápidas, hasta llegar a una respuesta.
El problema de las categorías de Steam
Para que esas elecciones binarias tuvieran sentido — para que no fuera literalmente cara o cruz — necesitaba comparar juegos por características reales: tono, ritmo, duración, mecánicas. Las etiquetas que da Steam son insuficientes para eso.
La solución fue extraer tags de una base de datos externa de videojuegos y construir mi propia capa de categorización, más rica que la de Steam, para que el árbol de decisiones binarias tuviera criterios de verdad detrás.
Qué no funcionó (y qué sí se quedó)
Este prototipo como producto independiente no cuajó del todo. Pero no fue tiempo perdido: la capa de categorización que construí entonces es, ahora mismo, la base que estoy reutilizando en Backlog, el proyecto en el que trabajo con mi amigo Carlos. La idea es usar esos mismos tags para, más adelante, alimentar una especie de mascota o Tamagotchi dentro de la app que te recomiende o comente sobre tu biblioteca.
Es curioso cómo un prototipo “fallido” termina siendo la pieza fundacional de otra cosa.
Lo que viene
En el próximo post de esta serie cuento cómo pasamos de este recomendador solitario a Backlog: una app en la que puedes conectar tu biblioteca de Steam, hacer triaje de tus juegos estilo Tinder (swipe sí, swipe no), e incluso — con un workaround bastante creativo — importar tu historial de Nintendo a partir de capturas de pantalla y un LLM.
Este es el primer post de una serie donde documento, en tiempo real, cómo estamos construyendo Backlog.
[!NOTE] Editorial brief Idea: anti-consumerism in games — enjoy what you own, not buy-buy-buy. From an Akinator-style Steam Deck recommender to
Backlog(with Carlos). Series: part 1 of the Backlog series (series_part: 1). Next: Tinder-style triage + Nintendo history import. Audience: indie/product hustle; links to thebacklogcase study. 🟢 consumption. Note: there’s a mis-titled duplicate of this undercampus 3d.md(cleaned separately).