Recuerdo la primera vez que toqué la terminal. Tenía 13 años. Desde los 9 tuve un PC en casa, pero lo usaba sobre todo para jugar y para hablar con desconocidos por Internet (¿qué podría salir mal?)

Estaba en segundo de la ESO y se había puesto de moda el Monster Hunter. Muchos teníamos una PSP, y nos dedicábamos (…) me enteré de que había salido un nuevo Monster Hunter en Japón y que a lo mejor nunca llegaba a Europa, pero investigando descubrí que había un parche para traducirlo al español.

Eso sí, había que abrir la terminal. Me sentí un auténtico hacker. Un par de comandos y ya tenía el ISO.

Desde que descubrí la batería Pandora me dedicaba a piratearle la PSP a mis amigos primero, y más tarde a amables desconocidos que me ofrecían dinero. Entonces ya sabía ejecutar un dump de un UMD (…)

Hoy, muchos años después, sigo sintiendo esa misma fascinación por “tinkering,” pero desde una perspectiva muy diferente. Soy un diseñador, no un ingeniero (aunque hay opiniones) y mi relación con el código es más bien de amor platónico: me encanta lo que hace, pero carezco de la disciplina para aprender JavaScript o Python… por ahora.

Sin embargo, mi casa se ha transformado en un laboratorio inteligente, y lo más sorprendente es que ni una sola línea de código la he escrito yo. Todo ha sido posible gracias a una mezcla de hardware, software y, fundamentalmente, la ayuda incansable de una IA.

El Corazón de mi Casa Inteligente: Raspberry Pi y Home Assistant

Mi nueva Raspberry Pi 4 B es el cerebro de mi hogar. Con Home Assistant (HA), he conseguido centralizar el control de casi todo. Mis bombillas y enchufes Tapo, junto con el Broadlink RM4 Mini (que gestiona mi aire acondicionado mediante infrarrojos), ya están conectados y accesibles a través de HomeKit. Esto significa que puedo controlar la climatización con Siri, mi Apple Watch, o desde el HomePod cuando no tengo los dispositivos a mano. La idea principal es no despertar a mi hija recién nacida (Sabina) y asegurarme de que nunca pase calor en casa.

La experiencia con la app original de Broadlink es un buen ejemplo de por qué HA es tan crucial: su UX es frustrante. Es mucho más sencillo y eficiente configurar y gestionar el RM4 Mini directamente desde Home Assistant, donde tengo una interfaz unificada y fluida.

Pronto, el RM4 Pro se unirá a la fiesta para controlar mi ventilador, ya que este usa radiofrecuencia en lugar de infrarrojos. También he integrado el hub Tapo H100 con su sensor de movimiento, añadiendo otra capa de automatización y seguridad.

El inversor Huawei de mis paneles solares también está conectado a HA. Esta integración es fundamental, no solo para monitorizar la producción y el consumo de energía en tiempo real, sino para futuras automatizaciones que ya estoy investigando:

  • Abridores de persianas y cortinas inteligentes: Para optimizar la exposición al sol o la privacidad.
  • “Finger” Bluetooth: Un pequeño robot que presiona botones físicos. Me gustaría usarlo para activar el lavavajillas o la lavadora automáticamente basándome en los datos de producción solar y consumo que me reporta el inversor. Imagina el ahorro y la eficiencia.
  • La idea de que los coches eléctricos puedan servir como batería bidireccional para el hogar me parece el siguiente nivel de autosuficiencia energética.

El Experimento con la Pantalla Táctil: ESP32-S3-Touch-AMOLED-2.16

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Otro dispositivo fascinante en mi laboratorio es el ESP32-S3-Touch-AMOLED-2.16, fabricado por Waveshare. Lo compré intrigado por sus posibilidades y sin saber exactamente quién lo hacía (¡gracias, Hermes, por la investigación!). Como parte de un experimento, le estoy enviando los datos energéticos de Home Assistant, usándolo como una pequeña pantalla informativa. Quién sabe, quizás algún día acabe comprando una tablet para la cocina para una visualización más grande y un control más intuitivo. Este dispositivo es tan interesante que, de hecho, le dedicaré un post completo en el futuro para profundizar en sus usos y trucos.

Más Allá de la Casa Inteligente: La Raspberry Pi como Centro de Entretenimiento y Juegos Retro

La versatilidad de la Raspberry Pi no se limita a la domótica. También es mi centro multimedia con Kodi, reemplazando progresivamente suscripciones y, en algunos casos, a Plex. Me permite acceder a mi contenido de forma local y organizada.

Además, he vuelto a mis raíces “gamer” con una configuración de juegos retro y Retro Achievements. Es una delicia revivir clásicos y desbloquear logros en consolas de antaño. Esto me ha llevado a coleccionar consolas portátiles Anbernic, reafirmando una filosofía que antes me costaba entender: “one function, one device”. Hace años, mi mentalidad era de “one device for all” (especialmente antes de que Android tuviera un modo de escritorio decente), pero ahora valoro la experiencia dedicada y optimizada que ofrecen dispositivos específicos como las Anbernic.

La IA como Socio: Dos Agentes Hermes y el “Deskilling”

Quizás una de las implementaciones más “meta” de mi home lab es la integración de la IA. Actualmente, tengo dos agentes Hermes: uno en mi Mac para tareas generales y otro en la Raspberry Pi, dedicado exclusivamente a la gestión de la casa y a comunicarse con mi mujer, Marta, a través de nuestro grupo de Telegram. Es fascinante cómo un dispositivo dedicado (la Raspi) puede albergar un agente con un contexto tan específico.

Un ejemplo práctico de esto es cómo usamos el ESP32 para registrar la mediación de nuestro perro. Hermes monitoriza estos datos y nos avisa cuando queda poca, recordándonos que tenemos que hacer otro pedido. ¡Adiós a los olvidos!

Otro proyecto exitoso ha sido la babycam. Usamos un viejo teléfono Android, lo configuramos en 5 minutos, y HA nos envía notificaciones críticas si detecta movimientos en la habitación de Sabina. Es una solución privada, gratis y eficiente para nuestra tranquilidad. Aún nos falta por integrar el NVIDIA Spark, pero eso ya llegará.

Pero lo más revelador de todo este viaje es la reflexión sobre el papel de la IA. Me gustaría que el historial de cursor de esta conversación sirviera como prueba: todo lo que he montado no ha requerido que escriba una sola línea de código. La IA ha sido mi co-piloto, mi traductor de ideas a comandos ejecutables.

Esto me lleva a una reflexión crucial: el “deskilling” de la IA, o cómo la inteligencia artificial puede llevarnos a perder ciertas habilidades técnicas. Es un arma de doble filo. Por un lado, democratiza el “tinkering” y la creación, permitiendo a personas como yo, sin un background técnico formal, construir sistemas complejos. Por otro, subraya la importancia de entender lo que uno hace. En mi caso, el siguiente paso no es solo pedirle a la IA que cree una nueva automatización, sino hacer ingeniería inversa de lo que ya he montado. Desmontar los comandos, entender la lógica, ver cómo se conectan los puntos. Es mi manera de aprender Python y JavaScript sin la “disciplina” tradicional, explorando y comprendiendo lo que ya está en funcionamiento.

Este home lab no es solo un conjunto de dispositivos conectados; es una extensión de mi curiosidad, una manifestación de cómo la tecnología, con la ayuda adecuada, puede empoderar a cualquiera para construir el futuro de su hogar, incluso sin saber programar. Y sí, algún día conseguiré esa disciplina.


[!NOTE] Editorial brief Idea: “Diseñador sin código” — smart home built with AI (Raspberry Pi + Home Assistant + solar + ESP32 screen) + reflection on AI deskilling. Series: part 1 of 2 → links to ESP32 (the Waveshare AMOLED device). Audience: tech + HM + designers; proves you ship with AI. 🔵 AI·work·skill (proof post). Status: rich + readable; trim the “deskilling” section so it lands as a thesis, not an aside (ties to letter-to-20).